29 de octubre de 2026.– Las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) acumularon un saldo positivo de RD$5,580.2 millones entre enero de 2008 y septiembre de 2024, según los datos de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) citados por el especialista en seguridad social Arismendi Díaz Santana.
En su artículo de opinión “Situación de las ARS 18 años después”, publicado en Acento, Díaz Santana señala que los resultados financieros fueron diferentes entre las aseguradoras públicas, privadas y de autogestión, y sostiene que estos balances deben analizarse junto con la calidad de los servicios y la protección financiera de los afiliados.
Ganancias y pérdidas entre las ARS
De acuerdo con las cifras presentadas por el autor, las ARS privadas acumularon beneficios por RD$6,200.8 millones, mientras que las públicas registraron RD$1,456.7 millones. En contraste, las ARS de autogestión presentaron resultados desiguales, con pérdidas importantes en algunas entidades.
El caso que más destaca es el del Seguro Médico para los Maestros (SEMMA), que habría acumulado pérdidas por RD$2,937.3 millones durante el período analizado. Díaz Santana considera necesario explicar el origen de ese déficit, cómo se financia y qué consecuencias tiene para la atención de sus afiliados.
El especialista también señala que las ARS deben asumir un papel más activo en la defensa de los derechos de los afiliados, la orientación de los usuarios y la detección de fraudes y abusos, en lugar de limitarse a contratar y pagar servicios médicos.
Reformas pendientes y supervisión
Aunque considera razonables los resultados financieros generales dentro de un sistema con fuerte presencia de prestadores privados, Díaz Santana advierte que persisten deficiencias en los servicios públicos, indicadores de salud desfavorables y un elevado gasto familiar de bolsillo.
Ante este panorama, la Fundación Seguridad Social para Todos (FSSPT) plantea una nueva etapa en la administración del riesgo, enfocada en prevenir desequilibrios financieros y garantizar servicios oportunos y de calidad.
El autor también reclama una supervisión más rigurosa de la SISALRIL sobre todas las ARS y mayor transparencia en el manejo de los recursos, especialmente en las entidades que presentan déficits recurrentes.
